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El desafío de potenciar el capital emprendedor

El desafío de potenciar el capital emprendedor

Autor: Parque de Innovación

Nunca antes hubo tanto dinero disponible en el mundo para financiar emprendimientos innovadores.

 

En el último bienio, la inversión de capital emprendedor (venture capital) superó los 200 mil millones de dólares anuales, alcanzando niveles récord. Los grandes fondos a nivel global se han visto atraídos por los activos de capital privado que han mostrado mejores rendimientos que opciones alternativas. Al mismo tiempo, las corporaciones comienzan a trabajar en conjunto y a invertir en startups para llegar antes a las innovaciones disruptivas que las desplazarán de sus propios mercados.

Esta modalidad de financiamiento tiene la virtud de financiar proyectos innovadores privados en fases de desarrollo en las que éstos aún no cuentan con acceso al sistema bancario, a cambio de una participación en la naciente empresa que, de resultar exitosa, multiplicará exponencialmente el desembolso realizado.

El impacto en la economía real es bien concreto y cuantioso. La mayoría de las empresas tecnológicas que están revolucionando la economía mundial –como Apple, Amazon, Google o Facebook–  han sido respaldadas por capital emprendedor. De hecho, cuatro de cada diez empleos generados en EE.UU. en los últimos 30 años por empresas cotizantes en bolsa han sido creados por compañías con este tipo de fondeo, que a su vez explican más del 80% de la inversión total en investigación y desarrollo.

América Latina aún ocupa un casillero marginal en el tablero global, en el que Asia está desafiando la hegemonía de Estados Unidos. Menos de 1 de cada 100 dólares invertidos en el mundo alcanzan a la región, aunque comienza de a poco a aparecer en el radar de los fondos, que buscan diversificar sus portafolios y aprovechar la inmadurez de los ecosistemas y la consiguiente buena relación precio-calidad de los emprendimientos.

Brasil está aprovechando esta oportunidad, pese a la aguda recesión transitada: acapara 2 de cada 3 dólares que se dirigen a América Latina, lo que halla su correlato en una cosecha de 7 nuevos unicornios en 2019 (empresas valuadas en 1.000 millones de dólares). Ello ha dejado desdibujado el tradicional liderazgo argentino, que hoy no alcanza el 5% de los cheques. Los más de 80 Parques Científico Tecnológicos que operan en Brasil, con un fuerte apoyo gubernamental y de las universidades, han tenido mucho que ver en esta dinámica. 

En Argentina, el ecosistema emprendedor todavía es incipiente, aunque crece rápidamente de la mano de esfuerzos públicos y privados: los montos atraídos se duplicaron cada año desde 2016 y en 2019 superaron los 400 millones de dólares. Pero el margen para el crecimiento es mayúsculo: Israel capta el 1,7% de su PBI en capital emprendedor; Argentina apenas el 0,3%.

Un impulso clave en este aspecto ha sido la Ley de Apoyo al Capital Emprendedor (2017), donde el Estado –además de generar las condiciones sistémicas- es un socio inteligente de los proyectos innovadores, en coinversión con fondos privados, y no un mero aportante de subsidios. El Gobierno de la Ciudad está inspirándose en este modelo para crear nuevos instrumentos de financiamiento a la innovación.

Ello fue complementado a nivel nacional con Ley de Economía del Conocimiento y con una multiplicidad de iniciativas a nivel subnacional en todo el país, orientadas a potenciar el ecosistema emprendedor.

En la Ciudad de Buenos Aires, el Parque de Innovación será un semillero de unicornios. Aglomerará a todos los actores relevantes y servicios de alto valor agregado necesarios para potenciar el desarrollo de emprendimientos de base científica y tecnológica y canalizará recursos financieros públicos y privados para viabilizar los proyectos con potencialidad. Estos emprendimientos serán los que transformen la estructura productiva de la Ciudad y el país y generen los empleos del futuro.

Según un estudio de CB Insights, las principales causas de fracaso de los emprendimientos son la falta de adecuación con las necesidades del mercado y la escasez de financiamiento.

En este sentido, el Parque contribuirá a un mejor direccionamiento de las innovaciones al mercado y a las necesidades sociales, al acercar oferta y demanda, academia y producción, talento y creación de valor.

Conectará a las grandes empresas, que tienden a abrir sus procesos de innovación, con startups que llegan con ideas frescas y disruptivas. Al mismo tiempo, propiciará efectos de “fertilización cruzada” entre distintos emprendedores: 9 de cada 10 emprendimientos en etapa temprana “pivotean” su producto o modelo de negocio para lograr una mejor adaptación al mercado. Y la interacción con otros emprendedores, con inversores activos y mentores es clave en esta dinámica, así como para la circulación del talento y la conformación de nuevos equipos y sociedades.

El Parque será el epicentro de la transferencia de conocimiento y tecnología entre las universidades e institutos de investigación y el sector emprendedor, potenciando el impacto económico y social de la ciencia. Las instituciones públicas radicadas en el predio y sus adyacencias –UBA y UTN– educan a 3 de cada 4 estudiantes en ciencias e ingenierías de la Ciudad de Buenos Aires, a las que se sumarán prestigiosas instituciones educativas privadas que aportarán mentoreo en el desarrollo de negocios. Operarán allí las oficinas de vinculación y transferencia tecnológica más importantes de la Ciudad, así como incubadoras, aceleradoras y “company builders” de perfil tecnológico, científico y social.

Ello se sumará a los programas de innovación abierta y compras públicas innovadoras que potenciará el Gobierno de la Ciudad en torno al Parque y ayudarán a orientar las innovaciones hacia los grandes desafíos de la Ciudad.

Asimismo, los emprendedores tendrán mayor visibilidad y llegada a los inversores, mercados y potenciales socios de todo el mundo, a través de la red global del Parque de Innovación con otros proyectos similares a nivel internacional. Los inversores, en tanto, se beneficiarán de un flujo continuo de proyectos para evaluar e invertir.

Todo esto contribuirá a germinar más y mejores emprendimientos, lo que permitirá atraer un mayor flujo de inversiones de capital emprendedor y generar más empleos de calidad para los vecinos de Buenos Aires y de la Argentina.

Apuntamos a recuperar el liderazgo regional y proyectar Buenos Aires al mundo como un jugador protagonista en la economía del conocimiento.

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