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Internet de las Cosas

Autor: Parque de Innovación

En la última década la cantidad de dispositivos y objetos conectados a internet aumentó de forma espectacular, y las proyecciones indican que es sólo el comienzo. Se estima que para 2025 habrá más de 40.000 millones de objetos conectados que generarán 79.4 zettabytes ( 1 zettabyte = 1015gigas). No importa qué industria o sector se analice: todos están en permanente transformación por la digitalización.

El término Internet de las Cosas se refiere a la conexión de cualquier objeto a Internet mediante la incorporación sensores y software que recolectan y envían información tanto entre objetos como hacia servidores en la nube. El avance de esta tecnología transforma desde la manera de operar de las empresas y la fisonomía y dinámica de la ciudad hasta muchas de las más pequeñas tareas que realizamos en forma cotidiana.

La denominación “Internet of Things” o IoT fue acuñada por Kevin Ashton, co-fundador del Centro Auto-ID del MIT en 1999. Él y su equipo descubrieron una novedosa manera de vincular distintos objetos a internet, mediante una etiqueta RFID –a pesar de que ya había dispositivos que usaban esta tecnología como base para su conexión. Sin embargo, muchos consideran que recién es posible hablar del surgimiento del Internet de las Cosas a partir del año 2008-2009, cuando la cantidad de dispositivos conectados superó a la cantidad de habitantes del planeta. En 2003, se estima que había 500 millones de dispositivos y 6.300 millones de personas (aproximadamente 0,8 dispositivos por persona). Para 2010 la situación había cambiado: ya existían 12.500 millones de objetos smart y la población era de 6.800 millones, dejando un saldo de 1,84 dispositivos per cápita. Hoy en día se estima que hay casi 7.800 millones de personas y aproximadamente 30.000 millones de dispositivos IoT, es decir, 3,9 objetos smart per cápita – más del doble que una década atrás.

Gran parte de este enorme crecimiento se debe a importantes progresos recientes. Tres de los principales avances son:

  • Mejoras en la conectividad: la calidad y expansión del alcance de las conexiones logró incorporar una enorme cantidad de objetos inteligentes. Además, las primeras aplicaciones de la tecnología 5G ya permiten una conexión ininterrumpida y de precisión, la cual promete otorgarle al IoT un crecimiento exponencial.
  • Optimización de sensores: en el último tiempo, nuevos desarrollos permitieron crear sensores más sofisticados, precisos y pequeños. Gracias al desarrollo de nanosensores y microsensores, hoy es posible incorporarlos a una mayor cantidad de objetos y realizar mediciones y análisis a niveles sin precedentes, desde temperatura y fuerza, hasta presión, posición e intensidad, entre muchas otras.
  • Sinergias con tecnologías exponenciales: además –y antes- del 5G, los avances en Inteligencia Artificial, aprendizaje automático y Blockchain agregaron muchísimo valor al procesamiento y seguridad de los miles de datos de información recolectada por IoT.

Debates actuales y desafíos del Internet de las Cosas

Hoy en día podemos encontrar sensores en todos lados. Desde redes eléctricas o de agua, hasta calles, dispositivos móviles y de seguridad, hasta accesorios personales y soluciones para la movilidad y la automatización en hogares. Ciudades de todo el mundo están redoblando esfuerzos para convertirse en Smart Cities o Cuidades Inteligentes sumando esta tecnología. Industrias enteras, como la agrícola, retail, farmacéutica y salud también buscan volverse más eficientes y precisas gracias a IoT.

Sin embargo, el Internet de las Cosas presenta grandes desafíos. Por un lado, plantea a las empresas una necesidad de encontrar un balance entre el potencial de esta tecnología y la real necesidad de aplicarla. Si bien es verdad que el IoT puede agregar muchísimo valor a los productos y servicios, los excesos de personalización pueden ser contraproducente, al ser percibidos por los consumidores como invasivos, molestos y poco relevantes.

Por otro lado, como sucede con la mayoría de las nuevas tecnologías, IoT abre un enorme debate en torno a cuestiones de seguridad y privacidad. Muchos dispositivos no cuentan con softwares seguros y son fáciles de hackear. los ciberataques aumentaron considerablementemostraron ser cada vez más sofisticados. Los especialistas en estas tecnologías constantemente llaman la atención sobre la enorme necesidad de mejorar la seguridad de los dispositivos inteligentes.

Se ha demostrado que los hackers pueden –fácilmente- acceder a la información personal, manipular el funcionamiento de objetos IoT y usarlos como un medio para acceder a redes de internet privadas. Los ejemplos son muchos y van desde la manipulación del funcionamiento de un auto conectado –que puede terminar en un siniestro- hasta acceder a dispositivos que utilicen cámaras y/o micrófonos y así ver y escuchar conversaciones privadas. Uno de los casos más conocidos sea tal vez el de Alexa, la asistente virtual de Amazon. El reconocimiento por parte de la propia empresa de que grababa conversaciones privadas y las enviaba a compañías responsables de ciertas funcionalidades de Alexa significó un escándalo para el público y puso de relieve hasta qué punto se exponen la privacidad y seguridad.

Cabe resaltar que, en los casos en los que se miden acciones humanas, las personas no siempre tienen un acceso transparente a la información. En este sentido, es muy difícil de garantizar la preservación de la privacidad de los datos recolectados. Las empresas e instituciones tienen el enorme desafío de encontrar soluciones seguras para obtener, almacenar, analizar y utilizar la valiosa información con la que cuenta. De hecho, en muchas industrias los datos recolectados pasarán a ser el activo con más valor.

Finalmente, otra problemática que surge de la obtención de información en forma tan masiva es qué hacer con ella. Actualmente hay un déficit en la cantidad de profesionales capacitados para dicha tarea. Para maximizar los beneficios del IoT, también deberán direccionarse esfuerzos hacia áreas de educación y capacitación.

Sin dudas, IoT presenta enormes oportunidades y un largo camino por recorrer para lograr su máximo potencial.

 

Fuentes:

Internet of Things. Human-machine interactions that unlock possibilities, EY, 2016

IoT Innovation Report, Deloitte, 2018

Predicts 2020: As IoT Use Proliferates, So Do Signs of Its Increasing Maturity and Growing Pains, Gartner, 2019.

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