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Startups: agentes del cambio tecnológico

Autor: Parque de Innovación

En el epicentro de este ecosistema se ubican las nuevas empresas de base tecnológica, o startups. Éstas se han convertido en uno de los principales agentes del cambio tecnológico y de la creación de nuevos empleos a nivel global.

Sin duda escuchaste hablar del término, pero puede que todavía no tengas claras las particularidades de este tipo de empresas. Aquí te orientamos con algunas nociones básicas. ¡Buena lectura! 

¿En qué se diferencia una startup de una empresa tradicional?

Son emprendimientos que tienen la potencialidad de crecimiento exponencial, pasando en pocos años desde una idea innovadora emprendida “en un garaje” a una empresa de valuación multimillonaria y alto impacto socioeconómico.

Esa potencialidad radica en una serie de características que tienen en común:

  • Escalabilidad: su modelo de negocios tiene ser capaz de crecer exponencialmente en su base de clientes -tanto a nivel productivo como de su comercialización y distribución- frente a aumentos relativamente pequeños de los costos. A Facebook, por ejemplo, sumar un nuevo usuario en sus redes o vender un anuncio adicional no le genera mayores costos operativos, y es por ello que logra obtener 5 veces los ingresos netos de General Motors con una tercera parte de sus empleados.

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  • Predominan en la industria tecnológica: porque las tecnologías digitales brindan la oportunidad de multiplicar los usuarios aprovechando sus ya mencionadas economías de escala y de red (más usuarios implican mayor calidad del servicio lo cual atrae a más usuarios). Pero no necesariamente una startup debe basarse en tecnologías digitales. Pueden ser de base científica (bio o nanotecnología, otras) o no tecnológicas pero innovadoras en su modelo de negocios y diferenciación de servicio y fuertes en su posicionamiento de marca. Este es el caso, por ejemplo, de franquicias como Starbucks o WeWork.
  • Velocidad para introducir innovaciones y desarrollar el negocio. En la industria tecnológica, “llegar primero” es un requisito de supervivencia. Por cada nicho, en general no más de 3 empresas acaban acaparando el mercado, y la primera tiende a duplicar o triplicar la participación de mercado de la segunda, dependiendo de si es un servicio a empresas (B2B) o directo al consumidor (B2C) respectivamente.
  • Objetivo de mercado regional o global: el número de potenciales usuarios es clave para viabilizar esta exponencialidad. Es por ello que las startups suelen concebirse desde etapas tempranas con una lógica de internacionalización. Un ejemplo: la startups santafecina Apperto -acelerada por NXTP en el marco del FONDCE Expansión– focaliza su app de delivery y su billetera electrónica en ciudades pequeñas, pero apuntando a llegar a todo LATAM. A menos de dos años de su fundación, ya está presente en México y su plan es continuar avanzando en otros países de la región. De forma análoga, los fondos de capital emprendedor suelen también estructurarse con alcance regional.
  • Se apalancan en recursos externos: para expandirse rápidamente desde su “garaje”, los emprendedores recurren a fondos de inversión de capital emprendedor (los bancos no suelen ser una opción asequible). Estos inversores comprometen su capital en proyectos innovadores de alto riesgo a cambio de una porción del patrimonio de la empresa naciente o en crecimiento; es decir, se “asocian” al proyecto, en una apuesta a largo plazo. Te seguiremos contando sobre estos fondos en próximas notas.

El camino del emprendedor

Las startups se enfrentan a un arduo y sinuoso proceso de desarrollo. El camino desde una idea brillante hasta un negocio exitoso (o incluso uno con capacidad de supervivencia) es mucho más difícil de lo que parece.

Si bien cada emprendimiento tiene sus propias particularidades y desafíos, vamos a describir de manera muy general y esquemática las fases típicas de este proceso:

Ideación y desarrollo:

Una buena idea para un emprendimiento puede surgir de un momento de inspiración, de la experiencia y el conocimiento específico acumulados en una actividad, o de un problema de la vida cotidiana al que notaste que nadie estaba dando solución. Pero para fomentar y estructurar estas ideas también existen técnicas sistemáticas.

En esta serie de videos, la academia BA Emprende te explica cómo es el proceso de Design Thinking 📽 (Si sos emprendedor, ¡te recomendamos que sigas sus cursos virtuales en su canal de YouTube!)

En esta etapa incipiente del proyecto, el activo más importante es un buen armado del equipo. El producto en la mayoría de los casos se irá modificando, la estrategia de mercado puede corregirse, pero el talento, la dedicación y la sintonía del equipo es el componente fundamental. Con esto no sólo nos referimos a las cualidades individuales, sino a la conformación del equipo como un todo: deben estar alineados en su propósito, en porqué emprender. Se estima que 40% de las startups fracasan por conflictos entre sus socios fundadores.

Al mismo tiempo, convertir la idea en un emprendimiento conlleva no sólo el desarrollo del producto sino aspectos complejos vinculados a la conformación del negocio y la creación de una empresa: investigación de mercado (en ocasiones de nichos muy específicos), temas contables y jurídicos, o relativos a la propiedad intelectual, etc.

La buena noticia: ¡no están solos! Existe una diversidad de instituciones públicas y privadas (incubadoras, aceleradoras, clubes de emprendedores) que apoyan a los emprendedores en etapas tempranas proveyendo orientación y capacitación y vinculándolos a redes de mentores. Te contaremos sobre éstas en próximas notas.

Estos procesos de incubación suelen concluir con la finalización de un MVP. Y es frecuente que se les brinde la oportunidad de “pitchearlo” ante inversores de Capital Semilla, convocados por la propia incubadora.

Producto Mínimamente Viable (MVP) y Validación en el Mercado:

Un hito importante para el equipo emprendedor es cuando logra armar un prototipo del producto que, aun siendo perfectible, tiene la suficiente funcionalidad y calidad como para comenzar a testarse en el mercado. Como dijo Reid Hoffman, fundador de LinkedIn, “si no estás avergonzado por la primera versión de tu producto, lo lanzaste demasiado tarde”.

A diferencia del modelo clásico de innovación, el desarrollo del producto y su salida al mercado no es un proceso lineal y unidireccional, sino que se retroalimentan, en un proceso de prueba y error que permite ir ajustando la “sintonía fina” del producto y del modelo de negocio, o incluso “pivoteando” el producto ofrecido hacia otro relacionado y que a priori no se había identificado como fuente de valor.

Escalado:

Una vez que el producto está ya validado en un mercado, es la hora de acelerar el crecimiento de la startup. Esto implica ampliar la base de cliente y en general expandirse a nuevas geografías o segmentos de negocios. Para ello se necesita, no sólo un buen producto y una estrategia, sino un equipo sólido y bien organizado (esta etapa implicará un crecimiento de la estructura de personal) y, por último pero no menos importante, dinero. En esta etapa, que suele involucrar inversiones más significativas, las startups suelen recurrir al financiamiento de fondos de capital emprendedor.

Madurez:

Una vez que la startup logró posicionarse y se siente consolidada en el mercado, es el momento de enfocarse en la rentabilidad, que es lo que en definitiva le brindará la sostenibilidad a la empresa. Ello puede significar un reposicionamiento de precios de sus productos que refleje su nueva condición de liderazgo, generar procesos de cross-selling y nuevos modelos de ingreso vinculados a su producto, concentrarse en los segmentos del negocio o mercados más rentables y desinvertir en otros, entre otras estrategias.

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Exit: la salida a la liquidez

Un hito clave es el denominado exit, que se refiere a su adquisición por parte de una corporación o bien su salida a la oferta pública en el mercado de valores. Ello implica un salto cualitativo para la startup y una salida a la liquidez para sus inversores (que ahora pueden vender parte de su participación “con un click” para reinvertir en nuevas empresas).

Entre las startups argentinas, MercadoLibre (IPO en 2007), Globant (2014) y Despegar (2017) cotizan en las bolsas de Buenos Aires y Nueva York (Nasdaq).

Para la empresa, como dijo Marcos Galperín, el acceso a la enorme oferta de financiamiento del mercado de valores significa “multiplicar su impacto”: MercadoLibre tenía 4 millones de usuarios cuando salió a la oferta pública; hoy alcanza los 100 millones.

En los últimos años, la amplia disponibilidad de fondos de capital emprendedor -especialmente para startups en estadíos avanzados– han conducido a que las startups permanezcan privadas y bien fondeadas por más tiempo. Veamos un ejemplo que resonó en los últimos días por su increíble hazaña: SpaceX, el emprendimiento aeroespacial de Elon Musk, vale más de 30.000 millones de USD y permanece como compañía privada (no cotizante en bolsa). MercadoLibre valía 600 M USD cuando salió a bolsa en 2007. Estas startups privadas que superan los 1.000 M USD de valuación en sus rondas de inversión, son las que habrás escuchado llamar “unicornios”.

Este contexto hace que veamos exits por valuaciones cada vez mayores. La figura de abajo nos muestra cuáles fueron los que implicaron mayores montos de valuación y fondeo acumulados en su salida al mercado de valores. La mayoría son empresas que vas a reconocer y que han generado algún impacto en nuestras vidas cotidianas.

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Ya aprendimos los conceptos básicos. Pero bajemos a nuestra realidad local. ¿Cuáles son las startups más importantes surgidas en la Ciudad de Buenos Aires?

 

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